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NAVA/VILLAVICIOSA, 30 Sep. 2009 - La Nueva España .
Las hectáreas cultivadas han pasado de 9.000 a 4.000 l «Es necesario tomar medidas urgentes; el panorama es negro», advierte el sector.
El campo de la Comarca de la Sidra ofrece estos días un paisaje espectacular. Los manzanos, cargados de frutos casi en su punto óptimo de maduración, se erigen gallardos en las pomaradas a las puertas de octubre. Pero este manto verde y rojo, que cada otoño viste las pomaradas asturianas, amenaza con desaparecer, según alertan desde la Asociación de Lagareros. Su presidente, José María Osoro, pone sobre aviso del «galopante» descenso del cultivo del manzano de sidra eduard. Alude a los últimos datos oficiales como ejemplo, aunque matiza que no deben tomarse a pies juntillas. Se calcula que actualmente hay 4.000 hectáreas en el Principado dedicadas a estos frutos, un dato relevante si se compara con las 9.000 cultivadas hace más de una década.
El panorama se presenta «muy negro», según Osoro, quien considera «fundamental que se tomen medidas de forma urgente». Los lagareros creen esencial que desde el Principado se realice un estudio amplio del sector que incluya el tan demandado, desde hace años, censo de pomaradas y «combinarlo con una gestión adecuada del territorio». José María Osoro apunta que además de las ayudas a la plantación y al mantenimiento de estos frutales se hacen necesarias otras medidas. Más allá de la importancia innegable para el sector sidrero de esta situación, también los manzanos constituyen un ecosistema propio y típico de Asturias, afirma Osoro, casi en peligro de extinción, ya que «está desapareciendo la pomarada tradicional y no oímos voces que lo denuncien más allá del sector».
El presidente de la Asociación de Cosecheros Manzana de Sidra (Acomasi), Jorge García, alerta de que dentro de quince años «quedarán como museos», en referencia a estas plantaciones. Lo achaca a que «no hay relevo generacional y que no es rentable». No obstante, García añade que «no es una excepción en el campo asturiano».
El presidente de la Asociación de Lagareros recuerda que fue por los años setenta cuando se inició una importante reconversión del campo asturiano que supuso el auge de las ganaderías lácteas, proceso del que fueron víctimas las pomaradas de manzana de sidra. Esta situación se sumó al declive del campo y a otros factores como el envejecimiento de las plantaciones. El presidente de la Asociación de Productores de Manzana de Asturias (Apomas), Antonio Torres, señala que algunas tienen ya más de 50 años y también aboga por la creación de un censo. Además, los árboles jóvenes deben luchar contra el ataque de la rata-topo, que devora sus raíces y termina por secarlos. Torres conoce bien lo que son los daños de estos topillos, ya que los sufre directamente en su finca de Villaviciosa.
Mañana mismo está previsto iniciar la cosecha de la manzana de sidra en la comarca, si bien después de la festividad del Pilar comenzará el grueso de la recogida, que se presenta buena, según el sector, aunque sin alcanzar los niveles de la que correspondería a una verdadera cosechona por tratarse de un año impar.
¿El motivo? La regulación natural de la vecería (alternancia en la cantidad de fruto que cada año da el árbol) que los expertos achacan a la meteorología y a la propia naturaleza. José María Osoro adelanta que será una cosecha abundante y más que suficiente para lo que se necesita en Asturias. Según las previsiones, se espera «el 80 por ciento de lo que sería una gran cosecha», indica Osoro. «Las últimas lluvias vinieron muy bien al fruto, que tenía muchas horas de sol». Incluso se desea un poco más de agua antes de su recogida. Por su parte, Antonio Torres calcula que la de este año será una cosecha «media-alta. Se esperaba que fuera dos tercios más que la del año pasado, pero creo que será poco más del doble». Desde la Asociación de Cosecheros Manzana de Sidra (Acomasi) valoran que será una «buena cosecha, pero no excepcional». El sector alerta de que se está viendo condicionado por la fuerte competencia de los mercados externos (de otras comunidades y países) que ofrecen frutos a bajo precio.