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VILLAVICIOSA, 06 Dic. 2009 - El Comercio .
Los fabricantes mantienen precios a pesar del escaso margen comercial, con botellas en el mercado a 0,69 euros, más baratas que un café.
La sidra espumosa da la espalda a la crisis y prevé aumentar ventas.
No es el mejor año de la historia pero tampoco será el peor. Los fabricantes de sidra espumosa afrontan un mes clave con la previsión de igualar la ventas de la pasada campaña -cuando se redujeron un 5%- y en algunos casos de aumentarlas. En medio de una fuerte recesión del consumo familiar y en un escenario en el que la mayoría de las bebidas alcohólicas están sufriendo severas caídas que oscilan desde el 10% de la cerveza, el 13,3% de vinos espumosos y cavas, y el 18% de vinos sin D. O., los productores de burbujas de manzana afrontan con optimismo una temporada difícil que volverá a estar marcada por las compras de última hora y la avalancha de pedidos por las grandes superficies y cadenas de supermercados.
Confían, no obstante, en que las tiendas hayan aprendido del año pasado cuando se vieron obligadas a realizar pedidos urgentes, incluso en festivo, y ahora programen las compras a lo largo del mes. El consumidor final, aseguran, se mantendrá fiel aunque sí han notado descensos en las ventas para cestas y regalos de empresa, que este año han caído en picado por el recorte brutal de gastos aplicados por la mayoría de las empresas e instituciones asturianas.
"No somos el sector que más ha sufrido la crisis", asegura Manuel Riera, de Escanciador. Consuelo Busto, de Mayador, confirma esta visión y asegura que en su empresa esperan vender «tal vez un poco más que en 2008». En Valle, Ballina y Fernández, fabricante de El Gaitero, la previsión también es optimista y esperan mantener las ventas de las sidras más conocidas (etiqueta blanca y dorada) y «aumentar ligeramente las más nuevas», las que tienen denominación de origen, la natural, y la brut. La estimación de ventas de la sidra 'más famosa en el mundo entero' alcanzará el millón y medio de cajas de las distintas variedades.
En Champanera de Villaviciosa, que prevé una producción cercana a los seis millones de botellas, el gerente, Enrique Álvarez, asegura que las primeras ventas se notarán durante este puente y la mayoría se concentrará la semana de Nochebuena y Navidad. «Creemos que el consumidor final seguirá fiel a la sidra achampanada», augura.
La buena convivencia de la sidra con la crisis cobra especial relevancia si se analizan los datos de un reciente informe de la consultora Deloitte, donde se prevé una caída del 19% en el gasto de las familias españolas durante la Navidad hasta una media de 735 euros por hogar, 175 menos que el año pasado. No obstante, España es el país que más se gastará en Navidad por detrás de Irlanda y Reino Unido.
Guerra de precios
Las ventas se mantendrán o subirán levente, pero no todo es de color rosa. Javier Pruneda, de Pomar, mete el 'dedo en la llaga' y abre el debate sobre los precios, uno de los temas que más preocupa a los fabricantes asturianos. Explica que este año, si cabe más que en 2008, se ha agravado la «guerra de precios» y hay mayor presión de los grandes distribuidores. «Teníamos una buena operación cerrada con una gran superficie pero nos la han anulado porque han conseguido un buen precio para vender el cava 'Rondel' a 1,99 euros», explica.
Pruneda no duda en criticar -sin citarlo- a algún competidor que ha tirado los precios. En efecto, este diario comprobó ayer mismo que en un conocido supermercado se puede adquirir sidra espumosa de marca de fabricante -no de marca blanca- a 0,69 euros, más barata que un café en cualquier bar. «En esa guerra Pomar no entra», dice.
Consuelo Busto, de Mayador, advierte que vender a ese precio -que supone hacerlo sin márgenes-, se volverá en contra del sector y del propio producto «porque muchos consumidores ya piensan que algo tan barato no puede ser bueno, y eso nos perjudica a todos». «Somos uno de los sectores más vapuleados en materia de precios y si nosotros mismos no cuidamos eso nos va a ir mal», precisa.
Manuel Riera, de Escanciador, remarca que «vestir una botella de sidra cuesta lo mismo que una de champagne» porque además del vidrio lleva etiqueta y contraetiqueta, alambre, capuchón, collarín... Y María Cardín, de Valle, Ballina y Fernández, opina que por filosofía esta empresa «no sacrificará nunca la calidad para entrar en una guerra de precios ya que, de esta manera, se ha acabado con muchos mercados, sobre todo de exportación, y nadie sale beneficiado».